Sí.

Es el titulo porque es lo único que puedo pensar cuando me dicen si estoy de acuerdo con el aborto, si creo que debería de legalizarse. Esta no es una cuestión de moral o de valores, se trata de hacer valer los derechos de las mujeres, de poder generar más familias planeadas y niños amados.

Sí, porque la ilegalidad del asunto significa que las mujeres que quieran abortar por la razón por la que quieran abortar tienen que vivir bajo ideales impuestos por los que no quieren abortar, y la legalidad del aborto no implica que las personas que no están de acuerdo tengan que vivir con nuestros ideales impuestos, simplemente no abortan y ya.

Mi madre, mi novia y mi hermano, todos me dijeron “Sí”, cuando les pregunte si el aborto debería de ser legal, después les pregunte “Por qué?” y los tres me dijeron “porque la mujer puede hacer lo que quiera con su cuerpo”. Yo tengo la suerte de estar rodeado de un grupo de personas que piensen así, que dejen las decisiones de los demás, en los demás, donde se respeta la libertad de decisión, cualquiera que está sea.

“Cómo acabar el debate del aborto”, una platica por Laura Klein, nos hace ver que la mujer es el centro del debate, o debería de serlo, pues el embrión y la mujer están en un cuerpo mismo, el cuerpo de la mujer, y ella, siendo el centro, es la única que debe de decidir que hacer parte

Por otra parte, en el documental de “Las Libres” puedo ver que como la penalización del aborto es tan fuerte, que incluso mujeres que tuvieron abortos espontáneos eran perseguidas por el MP, y no solo eso, si no que acusadas por las trabajadoras sociales y los doctores que las acompañaban, violando códigos de ética por cumplir los propios.

Cómo decía Laura Klein, el problema del debate del aborto no se acaba con las despenalización, pero nos queda mucho trabajo, por concientizar, educar y seguir luchando por que los derechos sean de todos.

Después de ver el documental de “Las libres”, de escuchar a mi madre, a mi novia y a mi hermano, no puedo pensar en otra cosa que en la lucha que la legalidad del aborto implica, no solo es por las mujeres, es por lo niños, por la reducción de violencia a ellos, la reducción de relaciones forzadas por un hijo y estas mismas relaciones luego volviéndose toxicas y violentas.

Aborto, Sí.

Colaborativo

Fue un trabajo fácil, nos pusimos en contacto por whatsapp un día después de haber visto la publicación, mi compañera Mariana tomo la iniciativa, escogimos entre varios temas, de los que yo propuse migración y nos pusimos de acuerdo casi inmediatamente.

Dentro del equipo se tomaron roles sin decir, propusimos, escribimos y dividimos las responsabilidades equitativamente, yo propuse el material audiovisual y otra compañera las lecturas, de esa manera comenzamos con la actividad y a partir de ahí desarrollo la idea de la pregunta arriesgada otra compañera.

Si bien, nuestra temática, la validez de la normatividad de la migración, fue acertada y bien redactada, la pregunta se hizo de un corte un poco de más juicio que de objetividad, por lo que tuvimos que corregir, sin embargo, esto también se torno fácil, puesto a que la pregunta ya nos la habíamos hecho dentro de las discusiones del tema con el equipo.

Perspectiva

Después de ver el documental “Capturing The Friendmans”, me quede con un sabor de boca extraño, al principio solo podía pensar “Que cabrones”, no cabía duda en mi de que Harold y Jessi Friedman eran culpables, al final pensé “No son culpables de todo…”, e incluso me sentí mal pensando eso. Durante hora y media estuve dando vueltas entre estas dos ideas, por el mal manejo de la investigación policíaca, dos polos entre testigos de las clases de computo y la idealización que tienen los hijos de su padre, no pude armar una idea clara de que es lo que Harold y Jessi hicieron.

Las ideas que se tuvieron de lo sucedido eran tan diferentes que llegue a pasar de suponer que los niños que decían que no había pasado nada lo tenían tan normalizado que no lo reconocían como abuso, y que además nunca los violaron. Y después me preguntaba “¿Cómo van a mentir los sobrevivientes?”. Tal vez no mintieron, pero la investigación insinuó tantas cosas graves, que probablemente los niños lo creyeron. Se utilizaron revistas pornográficas y testimonios sesgados, influenciados por la opinión de la policía.

Harold era un hombre enfermo, con un trastorno pedófilo, ciertamente abuso de dos niños, que el admitió, y probablemente más, sin embargo, las acusaciones fueron demasiado graves, desde la sodomía hasta la violencia física hacía los niños, tal vez eso no sucedió, pero me cuesta creer que hayan mentido tantos testigos.

Creo que hicieron y hacen falta más pruebas, en 2013 Jessi fue vuelto a encontrar culpable de todos los cargos, pero únicamente a través de los testimonios de los mismos testigos que lo encarcelaron en los 80 y de los mismos adultos que aparecen en el documental, de las mismas declaraciones que parecían influenciadas por la policía.

Creo que únicamente Jessi sabe lo que paso, solo el sabe si su papá lo violo o si fue una mentira que su abogado le pidió que dijera, y solo el sabe que pasó en esas clases de computo. La verdad absoluta solo la sabe el, y tal vez tampoco, tal vez murió con Harold Friedman, y nunca sabremos si el mal trabajo policíaco y la clara enfermedad de este hombre tuvieron algo que ver con nuestras perspectivas sesgadas.

Un claro ejemplo del peligro de tener una sola historia, una idea expuesta por la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi, quien explica cómo las perspectivas que ven desde un solo punto de la historia o geografia, nos llevan a tener una idea tan errónea que nos hace pensar que o todos son unos cabrones o todos unos miserables, cómo se llega a estigmatizar a la gente del continente africano. Así cómo en el caso de los Friedman no se tomo en cuenta las evidencias totales, Ngozi nos dice que la gente percibe África cómo una tierra en donde no hay nada más que pobreza.

Por otra parte, la autora María Terricabras en su texto “verdad y razón” nos habla de que para determinar quien tiene la razón se debe de estudiar todo desde distintas verdades, perspectivas que determinen el hecho como un total, si es que alguna ver se puede hacer, pero en un contexto como el del caso de los Friedman, se debe de intentar.

La verdad y la razón son dos cosas muy diferentes, pues la razón la podemos obtener a través de una sola perspectiva, y la verdad es un conjunto de todas las perspectivas juntas, sin embargo esto implica esfuerzo e interés, y muchas veces es más fácil hablar desde la posición de la razón que de la verdad.

Pasión y ganancia.

La pasión y la ganancia, a mi parecer, lo único que divide la ética del hacker y la ética del protestante según Pekka Himanen en su escrito “la ética del hacker y el espíritu de la era de la información”, donde habla de que los hackers cumplen objetivos por placer, porque su trabajo les gusta y les apasiona. Mientras que a los protestantes, a los que usa como ejemplo del capitalismo, solo les interesa la ganancia, trabajan porque deben de ganar dinero, y deben de mantener la empresa a flote, mientras que el jefe busca optimizar el trabajo de sus empleados para generar mayores ganancias.

En la lectura mencionada anteriormente también se usa al “hacker” como ejemplificación de los artistas, artesanos, ingenieros o cualquiera que haga su trabajo con la mera intensión de satisfacer la pasión, puesto a que no es algo que siempre genere felicidad, pero se hace porque gusta.

Otra metáfora que utiliza Himanen, la cual encuentro demasiado acertada para diferenciar a los capitalistas de los “pasionistas” si es que así le puedo llamar a los hackers, es que los primeros ven la vida como la semana, buscan cumplir sus seis días de jornada para luego descansar en domingo y repetir hasta que se mueran y puedan tener acceso al eterno domingo que sería representado como el paraíso.

A la ética del hacker no le importan los días de la semana, el descanso no implica no tener que trabajar en lo que les gusta, su trabajo les gusta e incluso existen días en los que preferirían no parar.

Los protestantes, o capitalistas, se definen por un objetivo en común y por solo trabajar por llegar a ese objetivo, consumen, ganan dinero y vuelven a consumir, repitiendo hasta que lleguen a su descanso eterno, y esto solo da pie a que el capitalismo crezca, la riqueza del jefe crezca, y los obreros se encuentren satisfechos con su vida monótona. La búsqueda del paraíso parece inmediata pero inalcanzable al mismo tiempo.

Hable con el señor que atiende la tienda de la esquina de mi casa, le pregunte “¿Le gusta atender su tienda?”, me contestó, “No me gusta ni me molesta, pero tengo que comer”, después le pregunte que si pudiera dedicarse a cualquier cosa a que se dedicaría, me contestó “Creo que nunca lo había pensado”. Este señor ni siquiera se había podido dar el lujo de pensar que haría si no atendiera esta tienda, cómo menciona Miya Tokumitsu, en nombre del amor, todo nos cuesta, nos cuesta tanto que hacemos todo gratis o a un precio miserable.

Trabajar en lo que a uno le gusta es un privilegio, incluso, aunque se haga de manera precaria, si uno debe de mantener a tres hijos y pagar la renta de una casa por cuenta propia, claro que no se puede dar el lujo de trabajar en lo que se ama, y a veces para llegar a trabajar en lo que se ama se debe de venir de un esquema de privilegios enormes, cómo nuestra querida Alondra de la Parra, quien es la única directora de orquesta de latino américa, pero que tal vez sin la cantidad de dinero que su familia maneja no lo habría logrado al nivel en el que lo hace ahora.

Actualmente yo trabajo en la defensa de derecho humanos, me encanta pero no paga bien, mi novia también trabaja en la defensa de derechos humanos, le encanta pero no le pagan tan bien, y nos encantaría poder experimentar esta vida con pocas ganancias y muchos disfrutes, como menciona Vivian Abenshushan, como ella menciona, así debería de ser la vida, así deberíamos de poder vivir todos, en un esquema de riquezas repartidas equitativamente, donde hacer lo que amas no implique sacrificar la vida o el bienestar.

Transporte

Yo, como un alto porcentaje de las personas que viven en México, utilizó el transporte público. Casi a diario, camiones para ir a casa de mi novia, tren ligero para ir a la escuela, hasta el sistema de bici pública de Guadalajara para moverme a varios lugares, y si algo tienen en común todas, es el mal servicio que se da. Los trenes tardan demasiado en pasar y van retacados de gente, las bicicletas son escasas y a veces en mal estado y los camiones son una combinación de ambos, en mal estado, escasos y retacados.

Es muy fácil, desde mi postura de usuario, quejarme y señalar todo lo que esta mal de nuestro sistema de transporte público, sin embargo, veo el documental del “hombre- camión” y me doy cuenta de que el usuario no es el único afectado, que el mal servicio, si bien no esta excusado, tiene una causa detrás.

Por otra parte, el mal estado de los servicios de transporte también tiene causas detrás, desde como el ayuntamiento de Jalisco hace las planeaciones de “desarrollo” desde un punto de vista económico y no de desarrollo. Y así cómo todo en nuestro país, es un problema sistemático, donde el mal manejo de recursos hace caer a los demás factores como una linea de Domino, con el chófer de camión en medio de todo.

Cómo mencione anteriormente, yo soy uno de los usuarios de diario del transporte público, si bien, puedo tomar ride del ITESO hacia mi casa, siempre tengo que ir hacia el ITESO primero en bicicleta hasta el tren y luego en el tren hasta la estación de camiones donde tomo el camioncito del ITESO y llego a estudiar, después de 40 o 45 minutos de camino. Honestamente disfruto el trayecto en tren ligero, después de la estación Juarez (para quien no sepa, es la estación donde la linea 1 y la linea 2 se juntan y mucha gente baja para cambiar de linea) es muy cómodo ir sentado, casi siempre sin ningún evento mayor. Sin embargo subir es muy complicado, siempre va lleno, bajar es igual de complicado, la gente que esta en periférico sur esperando siempre se pega a las puertas y no te deja salir, y bueno, si un árbol no cae en las vías o algún conductor desesperado no se queda atrapado en estas, es muy probable que llegues rápido y a tiempo a tu destino. Los trayectos son muy tranquilos, nunca me ha tocado ser victima de un asalto o algún “bolseo”, tampoco he sido testigo de uno o de alguna situación de acoso, en mis trayectos lo “peor” que puede pasar es que un joven con todas sus extremidades y sentidos de percepción intactos se siente en el lugar exclusivo para ancianos, mujeres embarazadas o personas con alguna discapacidad motora.

Yo me considero bastante suertudo, llevo usando el tren ligero tres años y nunca me he visto envuelto en situaciones tensas y toco madera por que no me pase nunca, sin embargo tengo muchos amigos y amigas quienes no han corrido con la misma suerte, ya sea porque les han robado algo o han sufrido acoso. Pero claro, yo me he podido dar el gusto de observar a la gente y todos los barrios por los que pasamos, y todos tienen en común que son zonas precarias, descuidadas, “tristes”. Algo que menciona Fernández Christlieb en su texto “Vehículos” es que los medios de transporte que usamos pueden definir a que estrato económico pertenecemos o de que manera la sociedad nos encasillara.

Otra persona que también es una usuaria “diaria” del transporte público es mi novia Angélica, y algo que ella me cuenta es que siempre busca que su mamá la lleve al trabajo, ya que el camión siempre tarda mucho en pasar y a veces, puedes tener tu tiempo bien calculado pero que a los chóferes se les ocurre irse por otro lado o parar en alguna estación a esperar a que se llene el pasaje, por lo que termina llegando tarde al trabajo, sin embargo, a la hora de regresar a casa su madre no puede pasar por ella, así que siempre se va en camión, el cual también es tardado en pasar, la parada no esta bien iluminada y los camiones están en mal estado. Ella es otra de las personas con suerte, pues nunca ha sufrido ni acoso ni robos en el camión, y por ella también toco madera para que no le pase.

Para mi, para mi novia y para la mayoría de la población de Guadalajara, el tranporte público es nuestra única opción de movimiento en la cotidianidad, a pesar del mal estado, de los malos tratos, de las rutas mal planificadas y de las situaciones de riesgo que se puedan dar, que parecen ser el principal problema de porque la gente que puede decidir entre su carro y tres camiones, decide el carro, también vivimos en una ciudad que es nada amigable para el ciclista, para el peatón, que no ha buscado explotar las nuevas opciones como el tren ligero o el macrobus, estos últimos dos únicamente útiles si vives en la zona este de la ciudad.

De lo anteriormente mencionado, me parece que cae en las manos del gobierno del estado y del ayuntamiento, pues requerimos una re-estructuración del sistema de transporte, cambios de rutas, mantenimiento de todas las unidades y mejora en los salarios de los operadores. A nosotros como ciudadanos nos toca exigir y ser solidarios, hacia las compañeras que puedan ser victimas de acoso, ante las personas con discapacidades físicas y ante todos los usuarios, nosotros aprendiendo a utilizar el transporte de una forma más amable y menos individualista.

Cuando Vemos

¿Qué vemos cuando vemos?, esa pregunta se hace Denise Najmanovich, en su platica sobre la percepción y el contexto, donde una vez más nos hace cuestionarnos el sentido “común” y la percepción de lo “normal”.

Percibimos con nuestro contexto pues somos influenciados por nuestra historia de vida, por la información que hemos recabado al respecto de ciertos temas. Somos un conjunto de experiencias, estamos “construidos” por los demás.

Percibir con el contexto es percibir con nuestra historia, pues los procesos que hemos normalizado y adoptado como “lo que pasa cuando pasa”, nos harán opinar de distintas maneras al momento de familiarizarnos con nuevas temáticas o interacciones.

El contexto también es histórico, Fernández Cristlieb pone el ejemplo del color “rojo”, una palabra que hoy en día solo funciona para un tinte, antes era utilizada para describir jerarquías, puestos y hasta distintas gamas del color.

Históricamente también somos más tolerantes, cuando hace 600 años se quemaban a las personas homosexuales, probablemente no pensaban que en un futuro habría gente que les aceptaría tal y como son, claro, poco a poco.

Así, nos adentramos a nuevos puntos de vista, toleramos nuevas ideas y adoptamos algunas como propias, comenzamos a ver el mundo desde “ojos” cada vez más subjetivos, la verdad absoluta queda a un lado y se comienza a disfrutar la diversidad, las palabras disminuyen sus significados o los aumentan, nuestro contexto cambia conforme nosotros maduramos y viceversa.

Por lo tanto lo anterior implica dejar a un lado la objetividad, pues la percepción no puede ser desde un solo punto de vista, considerado como el “real”, esto significaría solo creer en lo que se puede ver, donde el dicho “ver para creer” tomaría toda la fuerza de nuestros argumentos, y así, el mondo en que se ve la vida quedaría como un foco estrecho, y la objetividad misma eliminaría la posibilidad de ver el mundo en su mayor realidad.

Y sin embargo, esto no implica dejar a un lado lo “científico”, si no que explotarlo más, comprobar aquellos fenómenos que no vemos pero que afectan la vida cotidiana, así el mundo se vuelve interactivo, se cree en lo que se vive pero sin dejar las experiencias ajenas de lado.

Y así, lo que se da por sentado hoy en día para hacer nuestras labores del diario, como las servilletas, platos o muebles, hace 800 años parecían ser novedades y cosas que solo unos pocos podían tener el lujo de disfrutar. Y sin irnos tan lejos como el siglo XIII, mi madre utilizaba tres enciclopedias diferentes y usualmente pasaba días completos en las salas de estudio de su universidad, e incluso tenia que usar maquina de escribir para trabajos más formales, todo para hacer su tarea.

Yo tengo mi computadora con una infinidad de PDF y el día que no tengo ganas de pasar el día en la universidad me puede ir a casa y con Internet busco más PDF para continuar con mis tareas.

Tanto mi madre como yo dábamos por seguro nuestros recursos al momento de hacer tarea, y yo no me imagino haciendo tarea de otra forma, así como mi madre dice que tampoco pensaba que habría una manera de hacer su tarea sin enciclopedias extensas. Todo esto fue definido por nuestro contexto.

Supongo que después de ver como mi mamá y yo nos diferenciamos en cuanto a la manera de hacer tarea, puedo ver que nuestro contexto definió nuestra perspectiva y lo que damos por sentado.

Los invisibles más visibles

Personas que la sociedad tacha como “raras”, “deformes” o incluso “errores”. Invisibles a conveniencia de la sociedad, cuando significa hablar de ellos, pero un tema del que se podría discutir por horas si se aborda su sexualidad o su derecho a decidir “que” quieren ser.

Sarah Graham es una terapista, experta en adicciones, comediante de stand-up y persona intersexual, quien en su blog nos habla de lo que significa esconder su identidad, su físico, y las repercusiones psicológicas y sociales que tuvo en ella. Y a pesar de los problemas que esto significó ella tuvo suerte de poder tener amigos y familia que le apoyan en su forma de vida.

Sarah Graham tuvo suerte, como ella menciona, y su familia tuvo el sentido común de apoyar y poder ver la vida de Sarah como algo “normal” (si es que alguna vez podemos hablar de normalidad en la vida), sin embargo, como Sarah también nos menciona, la mayoría de las personas intersexuales no corren con la misma suerte, y ni siquiera llegan a poder explorar su identidad como intersexuales, si no que se les es removido sin su consentimiento en edades tempranas y después oculto.

Clifford Geertz, en su lectura anteriormente analizada, el sentido común como sistema cultural, nos habla de una cultura, los navajo, quienes ven a las personas intersexuales como personas de admiración y respeto, pues ellos pueden experimentar lo que “ambos” sexos pueden, y para ellos el sentido común es venerarlos.

Por otra parte, en la película argentina “XXY” de la directora Lucía Puenzo, se nos presenta a una chica intersexual, Alex, quien comienza a experimentar su sexualidad con otro chico, Alvaro. Todo comienza pues la madre de Alex invita al padre de Álvaro a pasar un fin de semana a su casa, pues este es un cirujano plástico de renombre, y así convencer a Alex de que se haga una operación “normalizadora”. Por una parte el padre de Alex acepta el hecho de que su hija sea intersexual, su madre lucha un poco con el hecho, Álvaro le acepta desde el inicio en que sabe que es intersexual y el resto de los personajes lo ven como algo que se debe de reparar. Y sin embargo, todos coinciden en que no es “normal”.

Alex debe de luchar contra prejuicios, medicamentos y una escena muy fuerte de abuso, todo por no tener lo que sería considerado normal en nuestra cultura, un solo órgano reproductor.

Para todos los personajes de la película el sentido común les dice que esa condición no es normal o que debería de ser, sin embargo es. Para Alex, no existe la normalidad, la cultura le dice que debe de escoger una u otra, ella nació con esto y no pudo hacer nada para evitarlo ni fomentarlo, ella busca que es normal para ella, que su situación se vuelva “común” para la sociedad

Y así, una vez más, veo que el sentido común es todo menos común, pues Alex busca normalizar su situación para ella poder vivir como le de la gana, libre de prejuicios y de las suposiciones que la sociedad hace, sin una casilla de genero que defina lo que ella pueda hacer o no.

Y si bien esta es la búsqueda de una niña que tendrá que romper los moldes de su sociedad, existen más ejemplos, como una empresa de Michoacan que en los años 70 retiro apoyo económico para limpieza y elaboración de alimentos a trabajadores una vez que sus esposas se mudaron con ellos. Lo cual demuestra como todo el sistema de nuestro país se rige bajo creencias únicamente dictadas por el sentido común, pues se asumía que las esposas tenían la tarea única de cuidar el hogar.

Puede que el ejemplo anterior sea un tanto viejo, sin embargo es algo que se repite hoy en día, como una encuesta argentina nos muestra que los roles en el trabajo en casa aún es principalmente realizado por la mujer, pues únicamente dos por ciento de los hombres que participaron en esta encuesta se hacen cargo totalmente de bañar y/o vestir a sus hijos, entre otros datos que muestran que si bien, algunas responsabilidades ya son compartidas, aún queda mucho camino al deshacer las casillas en las que nuestro genero nos ha metido, labores que se supone que solo las mujeres hacen, sentimientos que solo las mujeres sientes y privilegios que solo los hombres tienen.

 El hombre no ha asumido la responsabilidad de actividades que deberían de ser compartidas por igual, sin embargo, ha podido escoger y hablar por las mujeres en paneles, desde la discusión de la mejoría de condiciones para lactancia, así como que 42 hombres decidieron sobre una ley que afecta únicamente a mujeres. El hombre no ha asumido la responsailidad pero si la palabra para controlar.

Nuestro sistema de creencias se rige por supuestos establecidos por relaciones de poder, del hombre a la mujer, sin tomar en cuenta las voces de estás. Alex buscaba romper las casillas, no quedarse en una o ella decidir en cual se quedaba, que si bien, no le fue impuesto por un hombre, si fue impuesto por un estado que ha tenido el “privilegio” de solo contar con un órgano reproductor, usualmente el masculino.

El sentido común no es común porque es limitado a una casa, un pueblo o un país, no es normal porque lo normal debe de ser general, pero no es general porque solo toma en cuenta dos géneros, dos roles y muy pocas formas de vida. Lo normal dependerá de las condiciones de vida a las que una persona decida adecuarse.

Y los invisibles dejan de ser invisibles cuando se les deja de ver como fenómenos naturales meramente.

El menos común de los sentidos.

El sentido común no tiene otro fundamento más que la vida misma y el mundo es la autoridad máxima, de esta manera se refiere Cleeford Girtz (1996) a como se debería de “estudiar” los distintos tipos de culturas en su capitulo “El sentido común como sistema cultural”.  

Dentro de cada cultura hay indicadores que hacen que el sentido común sea común, estos son determinados por las distintas costumbres y creencias que hay en las distintas partes del mundo.

La religión ofrece revelación, la ciencia un método y la ideología pasión moral, y de acuerdo a Girtz (1996) esto será una motivación para pertenecer a un credo, a la iglesia o a una orientación política, y en algunas culturas esto sera definido como sabiduría coloquial, aquello que sabe cualquiera con sentido común.

Si bien, los grupos a los que podemos pertenecer dentro de la ciudad en que vivimos, esta también nos dará otros puntos de vista, que tomaremos como sentido común junto a los demás pobladores. Por ejemplo, yo soy de Chiapas y para mi “pisto” significa dinero, y para las personas de Jalisco “pisto” es alcohol.

Con el ejemplo del anterior párrafo podemos ver como el sentido común se va expandiendo a grupos más grandes, primero puede ser un grupo en tu ciudad de vivienda, después tu estado de origen, después tu país y así continuamente, hasta que logremos comparar que creen los seres de otro planeta que es sentido común en comparación a nosotros.

El sentido común es simple y exacto, sin embargo, no es lógico ni genera conclusiones únicas, así podemos concluir que el sentido común no es tan común como creemos, es común para un barrio, para un grupo de amigos, pero al salir del escenario donde estas interacciones nos estén dando un cierto tipo de conclusiones ya no tendrá nada de sentido para otro barrio u otro grupo de amigos.

Retomando los últimos ejemplos y la imagen que coloque al inicio, para algunas personas será tan fácil relacionar la palabra “orgánica” con cualquier tipo de producto “orgánico”, lo que para mi son cascaras de fruta, residuos de comida o los cubiertos de aguacate que hay en el ITESO, para una persona que no sabe que es “orgánico” o que nunca ha visto cubiertos de aguacate como los que hay en el ITESO, puede que su sentido común le indique que “orgánico”, solo es otro tipo de basura.

Lo que yo pienso cuando alguien dice “cuerpo”, “mente” o “sistema nervioso”, no es lo mismo a lo que podría estar pensando quien quiera que este leyendo esto, así define Emilio Ribes al sentido común en su articulo
Las Psicologías y la Definición de sus Objetos de Conocimiento, donde el define como los distintos tipos de psicología “discuten” que significa cada uno de estos conceptos, lo cual, es definido desde un sistema de creencias totalmente diferente, que a final de cuentas, nunca llega a una conclusión y por esto hay tantas ramas de la psicología.

Como se menciona anteriormente, cada quien maneja un sistema de creencias dependiendo de su historia de vida, que es lo que nos ha llevado a creer que es la basura orgánica, tan simple, sin embargo el hecho de que no todos sepamos que es la basura orgánica, lleva a que el proceso de reciclado y control de residuos sea más difícil, y por lo tanto también reducir la contaminación, y así, un problema puede crecer y crecer.

Desde la conquista de México el sentido común ha sido causa de conflicto, para los españoles nosotros eramos unos salvajes porque sacrificábamos a gente que se ofrecía voluntariamente para complacer a los dioses, y sin embargo en un lapso de tiempo de 300 años, la santa inquisición española quemo y mato a más de 300 mil personas, pero ellos estaban haciendo la labor de dios, y nosotros actos de salvajismo.

El sentido común nos conquisto, nos libero, revoluciono y nos rige, sin embargo, ha sido a causa de personas con distintas creencias y puntos de vista que para el tiempo no eran “comunes”, pareciera que nuestros problemas han sido a causa de la falta de comunicación, pues nadie entiende porque en algunos lugares del mundo algo esta bien o porque la gente defiende su tierra hasta la muerte.

Referencias:

Geertz, C. (1996). Conocimiento Local. Barcelona: Paidos

Ribes, E. (2000). Las Psicologías y la Definición de sus Objetos de Conocimiento. Revista Mexicana de Análisis de la Conducta, 26, 367-383

Busenitz, N. (22 de mayo del 2015). ¿Cuanta gente murió durante la Santa Inquisición?. The master’s seminary. Recuperado en 02 de febrero de 2019: https://www.tms.edu/es/blog/cuanta-gente-murio-durante-la-santa-inquisicion/